Recursos Humanos de Argentina

Foro de discusion sobre los temas de RR.HH.

Atheln

Compañeros

Image and video hosting by TinyPic
Suscribirse a Profesionales_Recursos_Humanos

Patrocinado por ar.groups.yahoo.com

Publicidad Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic

    Estos son los reclamos salariales que llegan tras la disparada inflacionaria

    Comparte

    Admin
    Admin

    Mensajes : 275
    Puntos : 738
    Fecha de inscripción : 26/01/2010

    Estos son los reclamos salariales que llegan tras la disparada inflacionaria

    Mensaje  Admin el Vie Feb 12, 2010 10:24 am

    Metalúrgicos, empleados de comercio, de la electricidad, metalmecánicos y estatales exigen un incremento superior al 20%. Responsabilizan a empresarios de haber realizado subas preventivas, mientras que las firmas tratan de limitar los reclamos. Los analistas pronostican un "escenario delicado"

    Los principales sindicatos están percibiendo un deterioro creciente de la situación económica. Por ello, muchos dirigentes gremiales comenzaron a rechazar públicamente la visión optimista del Gobierno que miniza la aceleración de la inflación, y a elevar sus reclamos.


    Esto quedó en evidencia en el marco de las primeras paritarias, donde el piso de los ajustes salariales que serán exigidos –cercano al 20%- equivale a lo que el año pasado era considerado como un techo, a lo que hay que agregar que el nuevo tope llega en algunos casos hasta el 30 por ciento.

    Atrapado entre dos fuegos, el Gobierno trata de contener los reclamos sindicales, y además advierte a las empresas que no caigan en la tentación de los aumentos de precios preventivos, como se empieza a observar en algunos sectores.

    En este contexto, los analistas estiman que el 2010 será un año más complicado para el oficialismo en su intento por controlar precios y salarios.

    “Es un problema el aumento de precios, pero las empresas no tienen porqué aumentarlos ya que hicieron un colchón de ganancias importante. Los gremios ligados al consumo tenemos que apretar ahora”, aseguró a iProfesional.com Oscar Nievas, secretario general en Capital del sindicato de Comercio.

    Para echar leña al fuego, esta semana el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, un aliado gremial de los Kirchner, se refirió a la inflación y le respondió al ministro de Economía, Amado Boudou, quien había relativizado la escalada inflacionaria al afirmar que lo que hay es “un reacomodamiento relativo de precios”.

    En declaraciones radiales, Moyano dijo que "nadie puede negar que los precios han aumentado" y "lo más correcto es ir actualizando los salarios y combatiendo esta inflación que en algún momento va a tener que frenarse”.

    A esta confrontación, en los últimas días se sumó un gran cúmulo de reclamos, con el argumento de la necesidad de recuperar el poder adquisitivo:

    * El gastronómico y líder de la CGT disidente, Luis Barrionuevo, salió a marcar la cancha al anunciar que pedirá una recomposición del 22%.

    * El líder de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, señaló que su gremio negociará sobre la base de un aumento de entre 22% y 23 por ciento.

    * Una postura parecida asumió el sindicalista mercantil, Armando Cavalieri, quien tras acordar con la Cámara Argentina de Comercio (CAC) el pago de un adicional de $175 para el primer trimestre, adelantó que en abril solicitará un incremento superior al 20% para los salarios de un millón de trabajadores de la actividad.

    * En tanto, el jefe de los metalúrgicos, Antonio Caló, dijo que en las negociaciones que comenzarán en la segunda mitad de febrero, partirá del piso del año pasado (21,5%), mientras que los metalmecánicos prevén un incremento escalonado del 22% para los trabajadores de concesionarias.

    * En la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) señalaron que pedirán un 20% de suba salarial.

    * El gremio de la carne, el de los maquinistas y el de la alimentación exigirían un incremento de hasta el 30%. En Mendoza, los obreros vitivinícolas pedirán una suba del 27% y los trabajadores de ATE un alza del 30%, según informó el Diario Gremial.

    Empresarios preocupados
    En la otra esquina del cuadrilátero, los ejecutivos de las grandes firmas aseguran que recién en marzo tendrá lugar el primer round, pese a que algunos sindicatos ya iniciaron conversaciones en febrero.

    Y, por otra parte, muchos coinciden con el Gobierno en señalar que muchos gremios a lo largo de 2009 le ganaron la carrera a la inflación o la empataron, por lo que concluyen que los ajustes deberán estar atados a la medición anual del IPC del INDEC (7%) o, en su defecto, no superar el techo del 15 por ciento.

    “Cualquier apertura de negociación debería tener la lógica de que el resultado no exceda en modo alguno, la inflación del año anterior. No hay razones ni de de escala ni de productividad que permitan un incremento mayor”, señaló a iProfesional.com, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, quien además advirtió que “los costos laborales se han incrementado fuertemente”.

    En el sector del plástico, un empresario consideró que los índices inflacionarios son “preocupantes”, aunque también se mostró comprensivo ante los crecientes reclamos gremiales.

    En tanto, las firmas de la industria del calzado dicen atravesar una situación de “incertidumbre”, por lo que prefieren esperar a marzo para tomar definiciones sobre los salarios, cuando deberían completar la última etapa del aumento otorgado en 2009, que fue del 28% por un lapso de 16 meses.

    “Hoy tuvimos una reunión de paritarias con el gremio y vamos a analizar la situación en función no sólo de los precios, sino también de la productividad, la inversión, el crecimiento y la competencia con los productos externos”, dijo un ejecutivo del sector en off en relación al reclamo del sindicato.

    Desde una de las cámaras autopartistas, sector donde se emplea a más de 50.000 trabajadores, explican que la principal preocupación es cómo evitar que las empresas se vayan del país. Por ello, vaticinan que las paritarias de este año van a ser “más complicadas”.

    En cambio, en aquellos rubros que se ven favorecidos por la escalada inflacionaria se muestran más receptivos a las demandas sindicales. Ese es el caso de la industria de la carne, que con los aumentos del 40% que experimentaron los cortes vacunos en los últimos meses, ha visto mejorar sus márgenes de ganancia.

    “El sector ha actualizado año a año de manera normal el aumento de salarios. Con los actuales valores del ganado, amerita sentarse a analizar la demanda salarial que debería ser más fuerte porque las expectativas inflacionarias son fuertes”, manifestó a este medio el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carne de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti.

    El Gobierno en su encrucijada
    En medio de esta pelea, que obligó a romper el silencio a más de un gremio oficialista, el Gobierno salió a calmar las aguas y advertir a ambos bandos que tuvieran cuidado con las “expectativas inflacionarias”. En el Ministerio de Trabajo estiman que, si todo sale bien, las conversaciones de este año serán similares a las del 2009.

    Así todo, la inflación que preocupó al Ministerio de Economía, es reconocida como una complicación también en la cartera laboral, donde observan que algunos sectores empresarios realizan aumentos preventivos.

    “Hay quienes ya incluyen (los aumentos de salarios) en los precios sin que hayan comenzado las negociaciones salariales”, advirtió a iProfesional.com una alta fuente de Trabajo, y, por ello, añadió, los gremios “toman previsiones”.

    Desde la CGT, también apuntan contra las empresas. “Vamos en camino a seguir preservando el poder adquisitivo, no nos preocupa la inflación sino los malos empresarios que indebidamente aumentan los precios en muchos rubros”, dijo a iProfesional.com, el secretario de prensa de La Bancaria, Eduardo Berrozpe, en momentos que la suba del valor de la carne llegó a estar hasta en boca de la Presidenta, quien el martes responsabilizó a la lluvia y a los ganaderos que retienen la hacienda.

    En efecto, la consultora privada Buenos Aires City que conduce la ex directora del IPC del INDEC, Graciela Bebacqua, estimó una inflación de 2,3% en enero, el valor más alto desde marzo del 2008.

    En este escenario, en el que se proyecta una suba de precios anualizada de entre el 20 y 25%, Ernesto Kritz, de la Sociedad de Estudios Laborales señaló que “las demandas salariales difícilmente se ubiquen por debajo del 20% y posiblemente con cláusulas de revisión antes de fin de año”.

    Como el 2010 es un año preelectoral, Kritz estimó que el Gobierno apoyará los reclamos gremiales. Sin embargo, “una probable aceleración de la inflación hará que el salario real no crezca y, en el caso de los fuera de convenio, o los no registrados, pueda caer”, destacó.

    Desde el Taller de Estudios Laborales (TEL), consideraron que el año pasado Moyano logró aumentos salariales considerables, pero “los hizo aparecer de tal forma que no se resumieran en un porcentaje y no se vean sus efectos desde otros gremios”, como la división del incremento en varias etapas, la eliminación de categorías que implican un incremento remunerativo para las escalafones más bajos o la obtención de premios por única vez.

    Así, las negociaciones del 2009 habrían cerrado en promedio entre un 15 y un 19 por ciento de suba, según los datos privados y oficiales respectivamente, pero “no alcanzó a cubrir el aumento del costo real de vida”, dijo a este medio el sociólogo Oscar Martínez, del TEL.

    En este contexto, aunque en la Casa Rosada pudiesen llegar a mostrarse más tolerantes frente a las exigencias salariales, lo cierto es que tienen en claro los límites. Tal es así, que el ministro de Educación rápidamente dijo que era un “disparate” el reclamo de los maestros que exigieron un 25 por ciento. Y el jefe del Ministerio de Trabajo, Carlos Tomada, sostuvo que la negociación salarial debe tener “un alto grado de racionalidad” y que si bien no habrá “techos”, tampoco habrá “pisos”.

    Un escenario delicado
    Más allá de la política que defina el Ejecutivo respecto de los salarios, el problema que subyace de fondo para los analistas es que el Gobierno no tiene la misma espalda que en los años previos para controlar la inflación, lo que se evidencia en la evolución de los precios pero también en la imposibilidad de convocar al Consejo Económico y Social desde el cual se pretendía impulsar un acuerdo de precios y salarios, en una remake del fallido “pacto social” implementado en los años 70 por Juan Domingo Perón.

    En este sentido, Javier Lindemboim, director del Centro de Estudios de Población Empleo y Desarrollo, señaló que durante el boom económico el oficialismo tenía mejores condiciones para acordar con la dirigencia sindical una pauta.

    “Eso se viabilizaba porque todavía perduraba el efecto de la devaluación que "cerró" la entrada de buena parte de los productos importados. El dinamismo venía de un empuje del mercado interno por el reverdecer de la producción agraria, el crecimiento de empresas de menor porte y un mayor empleo que permitió a un gran número de hogares acrecentar sus ingresos no tanto por mejores salarios, sino más bien por mayor número de sus miembros insertos en el mercado de trabajo”, explicó.

    Sin embargo, en el último bienio todo esto terminó por desdibujarse, tras la intervención del INDEC, el conflicto con el campo agravado por la sequía, la crisis internacional y el clima recesivo de la economía local.

    “La pérdida de capacidad para imponer diversas cuestiones por parte del Gobierno nos enfrenta a un escenario delicado. Para colmo, la férrea atadura del elenco gubernamental con los sectores más concentrados de la economía empieza a debilitarse con lo cual es posible que los empresarios endurezcan sus posturas”, advirtió el también investigador principal del Conicet.

    Así, el Gobierno deberá lidiar con reclamos salariales superiores a los registrados en años de bonanza, pero en un contexto económico menos favorable.

    En este sentido, los ejecutivos de bancos expresaron recientemente, a través de una encuesta realizada por KPMG durante el 2009, que su mayor preocupación son las negociaciones salariales. Es que el año pasado, los bancarios fueron uno de los pocos gremios junto con la UOM que llevaron a cabo paros nacionales.

    Por ello, son varias las cámaras que reclaman cada vez con mayor intensidad la intervención del Estado en los casos que califican como “gremialismo salvaje”.

    En cambio, los especialistas desestiman una escalada de la conflictividad laboral debido al impacto negativo que tuvieron los despidos, las suspensiones y la persistencia de la precariedad laboral sobre los gremios, pero reconocen que en algunos casos puede incrementarse.

    “No se espera mayor conflictividad salvo que la empresa patee el tablero como en el caso de algunos frigoríficos, la empresa Siat Tenaris del grupo Techint o Kraft, donde las empresas realizaron despidos masivos y se negaron a cumplir con las órdenes de reincorporación del Ministerio de Trabajo”, advirtieron desde el TEL.


    Juan Manuel Barca
    © iProfesional.com

      Fecha y hora actual: Lun Dic 05, 2016 5:28 am