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    Evaluación e implantación de un modelo de evaluación de acciones formativas.

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    Evaluación e implantación de un modelo de evaluación de acciones formativas.

    Mensaje  Admin el Lun Feb 01, 2010 7:38 pm

    Evaluación e implantación de un modelo de evaluación
    de acciones formativas.

    Mª. Lourdes Jiménez, Roberto Barchino
    Universidad de Alcalá, Departamento de Ciencias de la Computación,
    28871 Alcalá de Henares, España
    {lou.jimenez, roberto.barchino}@uah.es
    Resumen. Se presenta un modelo de evaluación de acciones formativas
    planteado por Donald Kirkpatrick en el año 1959. Además se introducen unas
    recomendaciones básicas para la implementación del modelo de evaluación. Se
    justifica la necesidad de obtener un nuevo parámetro de evaluación, ROI
    (Return On Invest), en este entorno de las acciones formativas. Por último, se
    presentan algunas herramientas informáticas para la valoración de costes en las
    acciones formativas con sistemas e-learning.
    1 Introducción
    En 1959, Donald Kirkpatrick [1] [2] presentó su modelo de evaluación de acciones
    formativas, y aún cuando han transcurrido más de 40 años el modelo es vigente.
    Dicho modelo presenta 4 niveles que son los siguientes: reacción, aprendizaje,
    comportamiento y resultados.
    Este modelo es perfectamente trasladable a un entorno de aprendizaje virtual o elearning,
    debido fundamentalmente a su sencillez y a su inmediata aplicabilidad.
    El ROI [3], valor de retorno de la inversión, es una técnica financiera para
    determinar, en general, los resultados de las actividades que las organizaciones
    desencadenan para implementar cualquier nuevo proyecto. En nuestro caso, ese
    nuevo proyecto se llama modelo de evaluación de una acción formativa. Este valor
    nos ayuda a determinar los resultados, desde un punto de vista financiero, de las
    acciones formativas, relacionando de alguna manera los costes y los beneficios de la
    formación.
    Hoy en día, dentro de los centros de enseñanza superior existe un gran interés en
    cuantificar los costes y beneficios de sus acciones formativas con los sistemas de elearning.
    Por ello, en la actualidad existen diferentes iniciativas de investigación en
    este campo que pretenden homogeneizar los conceptos y así poder ayudar a las
    universidades o centros de formación a por ejemplo, determinar de una manera
    óptima los costes en formación.
    2 El modelo de Kirkpatrick
    Como comentamos en la introducción, el modelo de D. Kirkpatrick está dividido en 4
    niveles. En los siguientes apartados, se desarrollan de una manera más detallada estos
    niveles de evaluación formativa.
    2.1 Nivel 1. Reacción.
    El nivel 1, Reacción, nos permite medir la cota de satisfacción de los alumnos con
    respecto a la formación que acaba de recibir; normalmente esta evaluación se suele
    realizar mediante un cuestionario al acabar el curso. El nivel de reacción sirve para
    valorar lo positivo y lo negativo de los cursos de formación, con el fin último de
    mejorar en ediciones futuras.
    El evaluador reúne información sobre las diferentes reacciones de los participantes
    ante las cualidades básicas del curso: la forma de dar clase o tutoría del profesor y sus
    métodos, lo apropiado de las instalaciones, el ritmo y claridad de las explicaciones,
    etc. Como es lógico, este nivel de evaluación no es lo suficientemente fiable como
    para determinar si la acción formativa ha resultado eficaz o no, sino que su utilidad
    resulta limitada.
    2.2 Nivel 2. Aprendizaje.
    El nivel 2 del modelo de Kirkpatrick intenta medir los conocimientos adquiridos por
    los alumnos a lo largo del curso. Para intentar tener esta medida se podría realizar una
    prueba de control antes y después de la acción formativa o también otro método para
    medir el aprendizaje serían las entrevistas con los alumnos del curso.
    Las evaluaciones de este nivel determinan el grado en que los participantes
    realmente asimilaron lo que se les impartió, y la forma en que algunos factores
    pueden afectar en el aprendizaje, como pueden ser el contenido del curso, las
    actividades de aprendizaje, la estructura del curso, los materiales y las herramientas
    empleadas, etc.
    2.3 Nivel 3. Comportamiento.
    Este nivel intenta medir si los alumnos de un curso pueden aplicar en su trabajo los
    conocimientos adquiridos. Tenemos que tener en cuenta que esto lleva tiempo y por
    tanto se deberá esperar, entre tres y seis semanas, hasta poder hacer una valoración
    adecuada, realizada mediante entrevistas y/o cuestionarios además de la observación
    del desempeño laboral por parte del equipo directivo.
    En este tercer nivel de evaluación se pregunta si los participantes están aplicando
    en su puesto de trabajo lo que aprendieron en el aula, cuáles son los elementos que
    usan más y por qué hay algunos elementos del curso que no se usan en absoluto. Se
    podrá, por tanto, decidir si el programa debe ser rediseñado para lograr mejores
    resultados, o si se deben introducir cambios en el entorno laboral, o si se deben
    modificar los requisitos de acceso a la actividad formativa.
    2.4 Nivel 4. Resultados.
    En este último nivel se intenta medir si los objetivos planteados en la acción
    formativa se utilizan en la organización de forma efectiva y eficiente, para ello, se
    pueden plantear exámenes y entrevistas a los participantes del curso que deberían
    realizar antes y después de recibir la formación. Como en el nivel anterior debe pasar
    un cierto tiempo antes de realizar las pruebas y entrevistas a los alumnos. Su objetivo
    es evaluar el beneficio que ha producido la acción formativa. Este impacto es de tipo
    financiero, fundamentalmente, y está vinculado a los resultados o a la imagen
    corporativa de una cierta organización. Resulta muy complicado identificar un
    impacto directamente derivado de la capacitación sobre los resultados de una
    institución, aunque algunos elementos a considerar para la evaluación a este nivel
    serían los costes del personal, rotación del personal, ausentismos, productividad,
    costes de materiales, etc.
    2.5 Conclusión del modelo de Kirkpatrick
    En general se puede afirmar que los dos primeros niveles, reacción y aprendizaje, se
    aplican de una forma directa al curso y son, notablemente, más fáciles de valorar.
    Los otros dos niveles, comportamiento y resultados, necesitan de un departamento
    de formación que establezca un calendario adecuado, además de tener en cuenta que
    las medidas obtenidas son más difíciles de evaluar de forma clara y concisa.
    Según el artículo sobre la implicación de la economía en el aprendizaje de la
    empresa Saba Sowftware Inc. [4], una de la más importantes en gestión del capital
    humano de los Estados Unidos, afirma que según un informe del año 2002 realizado
    por la American Society for Training and Development [5], el 78% de las
    organizaciones evalúan las acciones formativas mediante la satisfacción del
    estudiante, nivel 1 reacción. Sin embargo, sólo el 32 % evaluaban el nivel 2,
    aprendizaje, el 9 % el nivel 3, comportamiento y el 6 % evaluaban el nivel 4,
    resultados, del modelo de Kirkpatrick. Esto nos da una idea de que aún sabiendo que
    los niveles más interesantes para la evaluación de cualquier acción formativa son los
    niveles 3 y 4, son los que menos se utilizan en las organizaciones o universidades.
    Por tanto, debemos extremar las precauciones a la hora de afirmar que el modelo de
    Kirkpatrick es la solución al problema de la evaluación, pero si nos da una buena
    aproximación.
    3 ROI (Return On Invest)
    El objetivo básico del cálculo del ROI en una acción formativa, será el conocer si el
    proyecto de implantación de dicha acción formativa es productivo para la
    organización desde un punto de vista financiero, además de identificar cuales son las
    ventajas y los inconvenientes de la puesta en marcha de una acción formativa.
    Antes de comenzar con la enumeración de los costes y beneficios que nos ofrecen
    los sistemas de formación on-line, me gustaría comentar que el cálculo del ROI
    permite establecer una relación con el nivel 4 del modelo de Kirkpatrick antes
    comentado. Esto es así, debido a que el ROI es un valor que podemos obtener a priori
    es decir, es una estimación de los costes y beneficios relacionados en una acción
    formativa, por otro lado, el nivel 4 de Kirkpatrick: Resultados, nos informa de estas
    mismas suposiciones realizas al calcular el ROI pero con datos reales y verdaderos y
    donde no caben las suposiciones de ningún tipo.
    La fórmula del cálculo del ROI es muy simple, expresada normalmente en
    porcentaje, y basta con determinar los beneficios y los costes de la acción formativa
    para disponer del valor del ROI. Como podemos ver, es simplemente una división
    entre los beneficios y los costes.
    Fig. 1. Formula del ROI.
    3.1 Beneficios en formación.
    Evidentemente el aprendizaje en cualquier organización genera beneficios y costes.
    En concreto, es bastante más complejo la identificación de los beneficios que el de los
    costes. Debemos intentarlo ya que mediante procesos formativos exitosos se aumenta
    la productividad de la organización o del centro de formación como por ejemplo
    cualquier Universidad y esto es básicamente el objetivo que buscamos.
    Para ayudarnos a comprenderlo mejor, se presenta a continuación una tabla de los
    diferentes tipos de beneficios realizada por Josep M. Duart [6] de la UOC
    (Universitat Oberta de Catalunya).
    Fig. 2. Beneficios en formación.
    Donde podemos ver tres tipos de beneficios, desde los más fáciles de cuantificar
    como el ahorro en costes, el ahorro de tiempo, etc., a los beneficios que muestran
    alguna dificultad para ser cuantificados como la innovación y la creatividad, mejoras
    en el trabajo y por último los beneficios más complicados de cuantificar, en concreto
    en la figura 2 se comentan que son imposibles de medir, como la satisfacción y la
    felicidad, el liderazgo, etc. También, en la tabla nos damos cuenta del impacto que
    tienen estos beneficios a los objetivos de negocio de la organización, los beneficios
    más cuantificables tienen una incidencia baja, los que muestran una dificultad poseen
    una incidencia media y por último, los que son imposibles de establecer la
    cuantificación tienen un impacto alto en los objetivos de negocio. Esto nos da idea de
    lo extremadamente difícil que es cuantificar los beneficios de una acción formativa
    con sistemas e-learning, debido a que los beneficios más interesantes son
    prácticamente imposibles de determinar.
    3.2 Costes en formación.
    La determinación de los costes de la formación con sistemas e-learning es más
    sencilla que en el caso anterior. Se presentan algunos de los posibles costes de
    formación con sistemas e-learning más importantes, presentados por el Director
    General y Consejero Delegado de Nanfor Ibérica, D. Javier Lozano [7].
    − Costes relativos a la realización de la formación.
    − Costes de preparación de las clases y del material.
    − Costes de elementos físicos para realizar la formación.
    − Costes de viaje.
    − Costes de oportunidad.
    No obstante, como comentamos en la introducción del presente trabajo, existen
    diferentes iniciativas localizadas fundamentalmente en centros de investigación,
    universidades, departamentos de educación, etc. para la correcta identificación de los
    distintos costes en cualquier acción formativa.
    Por ejemplo, el americano National Center of Higher Education Management
    Systems, que en colaboración con el Western Cooperative for Educational
    Telecommunications [8], ha desarrollado dentro del Technology Costing
    Methodology Project una herramienta de ayuda a la determinación de los costes.
    También, la iniciativa inglesa, Cost of Networked Learning, subvencionada por el
    Join Information System Comittee [9]. Por último, en Australia, el Department of
    Education, Training and Youth Affaire [10], también ha financiado estudios sobre los
    costes de acciones formativas con sistemas e-learning.
    4 Conclusiones.
    La evaluación de las acciones formativas no es algo nuevo, pero sí la extensión de
    la formación tradicional, tal y como la entendemos, con los sistemas de teleformación
    o e-elarning. Por ello, se ha presentado un modelo de evaluación, adaptable a este
    nuevo sistema de formación.
    El futuro de la investigación en este entorno se centra en las Universidades o en
    centros de alto nivel formativo, donde consideramos, que la evaluación de las
    acciones formativas es básico y fundamental para su correcto funcionamiento.
    Referencias
    1. Kirkpatrick, Donald L.: Evaluating Training Programs: the Four Level. San Francisco:
    Berrett-Koehler Publishers (1994).
    2. Kirkpatrick, Donald L.: Evaluation. In R. L. Graig (Ed.): Training and development
    handbook. (3rd ed.) New York: McGraw-Hill (1987).
    3. Thinq Research Department: Is it Worth The Cost? Calculating the ROI of Training. (2001).
    4. Saba Software Inc. Saba Human Capital Development and Management Solutions.
    Documento en línea: http://www.e-learningguru.com/wpapers/saba_analytics.pdf (2002).
    5. ASTD American Society for Training and Development. http://www.astd.org (2004).
    6. Josep M. Duart: ROI y e-learning: más allá de beneficios y costes. Documento en línea:
    http://www.uoc.edu/web/esp/art/uoc/duart0902/duart0902.html (2002).
    7. Javier Lozano: El retorno de la inversión del e-learning. Revista AprendeRH. ISSN: 1696-
    3008. (2003)
    8. Technology Costing Methodology Project. http://www.wcet.info/Projects/tcm (2004)
    9. Joint Information System Commitee. http://www.jisc.ac.uk (2004)
    10. Australian Goverment Department of Education, Science and Training.
    http://www.detya.gov.au/ (2004)

      Fecha y hora actual: Jue Oct 30, 2014 3:55 pm